Rumbo a la alta montaña
Nos despedimos de Mendoza y ponemos rumbo a la cordillera, donde nos esperan nuevos paisajes por descubrir, nuevos lugares para conocer, nuevas propuestas del camino.

Avenida Circunvalación de la ciudad de Mendoza
Salimos de Mendoza por la ruta 40 hacia el sur hasta encontrar la ruta 7, que nos llevará hacia la Cordillera de los Andes propiamente dicha. El recorrido es muy bello, acompañado por el río Mendoza. Hay que atravesar varios túneles, lo que hace más interesante el recorrido pues cada salida de uno de ellos nos brinda un novedoso paisaje.

La ruta bordea al río Mendoza
Potrerillos
A 70 Km de la ciudad capital está Potrerillos, en cuyo dique-embalse se pueden practicar diversas actividades tales como: kayak, kitesurf, canopy, tirolesa, rappel o cabalgatas, pasear en velero o practicar pesca con mosca y hacer avisaje de aves. Además, el río Mendoza, que desemboca en el dique Potrerillos, es ideal para rafting. En la zona hay varias villas de montaña muy pintorescas, cabañas, campings y sitios de senderismo y escalada en roca. Cuenta con una oferta variada en cuanto a hotelería y gastronomía.

Estación de servicio en el ingreso a Potrerillos. Al fondo, el viento en el Cordón de Plata forma nubes de nieve

Plaza de Potrerillos

Embalse Potrerillos

Kitesurfing en el embalse
Parque Cordón del Plata
A 9 km de Potrerillos, se encuentra el Parque Provincial Cordón del Plata, que debe su nombre al color que toma cuando está nevado bajo la luna, se llega por la RP 89 (asfaltada) hasta El Carmelo. Desde este punto son 14 km de ripio hasta la seccional de Guardaparques. Hermoso lugar para disfrutar de la montaña, tanto para pasar el día como para quedarse, acampar o pasar unos días en los refugios. Los amantes de la escalada vienen aquí para aclimatarse previo a encarar el ascenso al Aconcagua, ya que es muy accesible y totalmente gratuito. Cuenta con muchos puntos de agua potable (buscar ubicación previamente).

Al fondo, el Cordón de Plata en toda su magnitud
Uspallata
Siguiendo por la ruta nacional 7, después de pasar por varios túneles muy pintorescos, pasamos por Uspallata, una típica villa de montaña donde podemos aprovisionarnos de todo lo necesario para seguir viaje.
A mitad de camino podemos ver la formación Rocas Amarillas y el puente ferroviario.

Formación «Rocas Amarillas»

Puente ferroviario
Luego cruzamos por los túneles excavados en la roca viva de la montaña, algo realmente digno de ser visto y experimentado. La ruta está pavimentada y en buen estado, lo que permite aun más el disfrute de las vistas.

Túneles que atraviesan la montaña

Detalle de uno de los túneles
Uspallata es un pueblo histórico que se encuentra relacionado con el Cruce de los Andes en las luchas por la independencia. Junto a la ciudad corre el Río Uspallata que se une más adelante al Río Mendoza. El pueblo cuenta con alojamiento, restaurantes, estación de servicios, algunos comercios, taller mecánico, puesto médico y el Regimiento de Infantería de Montaña del Ejército. En el pueblo se puede visitar la Iglesia Nuestra Señora del Carmen de Cuyo
La localidad de Uspallata es un buen lugar para hacer un alto en el camino en el paseo a Las Cuevas, el Puente del Inca o el cerro Aconcagua. Tener en cuenta -si se viaja en época invernal- averiguar aquí cómo se encuentran los caminos y/o el cruce hacia Chile. También se pueden alquilar o comprar cadenas para nieve, si no contamos con ellas en el vehículo, pues a veces no se puede continuar camino si no se cuenta con el implemento para los neumáticos o con cubiertas acordes para nieve y hielo. Nos resultó un tanto caótica, por eso no nos detuvimos mucho tiempo.

Llegando a Uspallata
Cabe aclarar que, sobre todo en épocas de nevada, hay controles que no permiten continuar si no se cuenta con cadenas para nieve y, según la gravedad del fenómeno, deben ser colocadas en el momento o deshacer el camino recorrido.
Los Penitentes
Después de pasar por Uspallata, nos dirigimos a una hostería de montaña en la localidad de Los Penitentes a orillas del río Mendoza. Allí descansar y disfrutar de los paisajes circundantes, es lo prioritario. Eso permite seguir viaje al día siguiente después del desayuno, para continuar hacia el «Centinela de Piedra».

Vista de la villa de montaña
El nombre de esta localidad se debe a una curiosa formación que se puede observar en la ladera; se trata de prominentes rocas que semejan monjes orando y son de una particular belleza cuando están cubiertas de nieve.

Puente sobre el río Mendoza y, al fondo, los «Penitentes»
Los Penitentes es una localidad y centro de esquí con más de 300 ha de superficie esquiable, cubierta en invierno por una inmejorable nieve en polvo, seca y compacta. Está ubicada a solo 4 km del ingreso a la zona de ascenso al Aconcagua, y a poco más de 20 km del límite internacional entre Argentina y Chile. El desnivel esquiable en sus pistas es de 614 metros. Cuenta con 8 medios de elevación y 28 pistas de distintas longitudes y desniveles. Tanto esquiadores principiantes como expertos pueden disfrutar de igual modo durante la temporada que va desde mediados de junio hasta fines de agosto. Se puede hacer esquí, snowboard y heli-esquí. Ofrece una variedad de servicios al visitante: escuela de esquí, centro de compras, restaurantes, hosterías, hoteles, jardín de niños y disco.
Durante el verano es un sitio óptimo para realizar caminatas en los valles y escaladas en los cerros circundantes.

Paradores en la base de las pistas de esquí

Entre los cerros y el río, la villa

El paisaje invita a perdernos en la inmensidad de su belleza
Puente del Inca
La próxima parada es una de las «obligadas»: Puente del Inca, incluido en el sistema vial andino «Qhapac Ñan» -Camino del Inca- y por lo tanto integra un sitio declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. Este puente natural de origen biomineral sobre el río Cuevas de características únicas, aunque no es único en el mundo, lleva a considerarlo como un icono provincial, nacional e internacional y representa un polo de atracción que favorece las actividades turísticas. Esta localidad se caracteriza por poseer elementos de considerable valor patrimonial por sus significados históricos, arquitectónicos, sociales y culturales.

Camino del Inca en el continente
Los últimos estudios realizados estarían indicando que en la elaboración del puente participaron elementos tanto componentes minerales como biológicos: numerosas colonias de algas verdes, rojas y azules, macro y microscópicas y aguas termales de elevada salinidad. Las sales disueltas en sus aguas termales (a unos 34°C aproximadamente) dan origen a pequeñas concreciones que cubren la zona con una carcasa ferruginosa que le otorga vistoso colorido de tonalidades naranjas, amarillas y ocres. Los colores amarillentos denotan la presencia de azufre. La presencia de aguas con fama de propiedades curativas, lo convirtió en uno de los centros termales más renombrados de Argentina a principios del siglo XX.
El tránsito sobre el Puente Natural fue cerrado al público en el 2006 debido a que se detectaron corrimientos y hundimientos en las salas de los baños termales, esto sumado a la incertidumbre respecto de la estabilidad estructural del puente en general, y su relación con la dinámica termal.

Vista del antiguo centro termal y, al fondo, la capilla de Nuestra Señora de las Nieves

Bajo el puente, las antiguas instalaciones de baños termales, ahora cerradas al público
Existen varias leyendas quechuas sobre la creación del puente, con una idea común: Relatan que antes de la llegada de los españoles el heredero al trono del Imperio incaico estaba afectado de una grave y extraña parálisis, por lo que se le recomendó dirigirse desde Cuzco hasta las vertientes del Puente del Inca para curarse. Según la leyenda, para que el heredero pudiera cruzar, los guerreros incas se abrazaron unos a otros y formaron un puente humano por el que pasó el inca con su hijo en brazos hasta la terma, en donde encontró la buscada cura. Cuando volvió atrás su mirada para agradecerles a sus guerreros, éstos se habían petrificado, creando el puente.
Parque Provincial Aconcagua («Centinela de Piedra«)
A continuación, siguiente «parada obligada»: Parque Provincial Aconcagua. En él realizamos un trekking corto hasta el mirador del Cerro Aconcagua, que es el acceso para quienes desean emprender la aventura de alcanzar su cumbre. En nuestro caso fue un breve recorrido de unos cientos de metros ya que no teníamos intención de hacer un recorrido más largo en esta oportunidad.
La palabra «Aconcagua», como la mayoría de la toponimia indígena, ha generado polémicas en cuanto a su significado en español. La concepción más reconocida proviene de la lengua Quechua (Akon – Kahuak) que significa «Centinela de Piedra«, sin embargo, en la lengua Aimara (Kon – Kawa) podría ser traducido como «Monte Nevado«.
Esta área es conocida internacionalmente por contener a la montaña más alta del hemisferio occidental: el Aconcagua, de 6962 m. Pertenece al sector de la cordillera de los Andes donde se alcanzan las máximas alturas de América, con numerosas cumbres que superan ampliamente los 5.000 m. La zona preserva glaciares que originan ríos y vegas de una belleza natural que atrae a visitantes de todo el mundo. El parque posee valores arqueológicos, incluso el mismo Aconcagua era un sitio ceremonial utilizado por los Incas; como ya dijimos forma parte sistema andino «Qhapac Ñan» -Camino del Inca-, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco.
Ingresando al parque por el Acceso Horcones, la ruta más transitada, por la que ingresan los andinistas, encontramos al inicio la Seccional de Guardaparques «Horcones», Jefatura Central del Parque. Desde esta seccional se coordinan las actividades de manejo del Parque, control de ingreso de andinistas, evacuaciones y rescates, logística general de las seccionales guardaparques ubicadas en los campamentos base con los que cuentan las montañas. Tiene toda la infraestructura necesaria para la recepción de visitantes, así como el control y operación del parque. Esta área está destinada a las actividades turísticas de esparcimiento en general, de recreación y observación.

Helipuerto Horcones en la Seccional de Guardaparques
A partir del año 2008 funciona en el ingreso al Parque el Centro de Informes «Alfredo Magnani» en el cual los visitantes pueden recibir información general del área, tanto para quienes concurren por turismo como quienes desean emprender una escalada de alta montaña; en cuyo caso se le brinda las condiciones necesarias a cumplir según las diversas modalidades de ascenso existentes.
Hay un sendero autoguiado de interpretación alrededor de la Laguna de Horcones y un mirador de la Pared Sur. Cuenta con paisajes sobresalientes indicados con la cartelería respectiva, que permite a turistas realizar tomas fotográficas, observación de fauna y flora, caminatas y demás actividades recreativas relativamente intensas.

Iniciando la caminata
Al hacer el trekking hasta la Laguna de Horcones por un sendero apto para todo público, y tras 1.5 hora aproximadamente, se puede disfrutar la vista de la pared sur del Aconcagua con sus glaciares colgantes. El sendero inicia pasando el helipuerto, está muy bien señalizado y es de dificultad baja-media (considerando la altura), bordeando al río Horcones. Luego de una corta caminata llegamos a la laguna Horcones, desde donde se ve asomar, imponente, al «Centinela de Piedra» (Aconcagua).

Llegando a la laguna

Al fondo vemos la cima nevada del Aconcagua
Continuando podemos observar los denominados «bloques errantes». Enormes masas de rocas depositadas por los glaciares, realizando canales en su recorrida. Luego quedaron al descubierto por las aguas del río Horcones.

Bloques errantes a la vera del río
Finalmente, llegamos al mirador. Descansamos la vista, la mente y nuestros oídos escuchando solo el ruido del viento y los pájaros de la zona. El silencio y la zona invitan a la reflexión.

El mirador del Aconcagua y sus nieves eternas
Nota: En la actualidad, para ingresar al Parque, hay que reservar y pagar la entrada con anticipación. Dentro del parque podemos encontrar zonas para realizar picnics o acampar, como así también refugios para los andinistas y circuitos de trekking bien señalizados.
El Centinela de Piedra nos indica que hay un camino del Inca mas allá para seguir descubriendo. Sin saber si viajaremos rápidos como una mara o lentos como un caracol, sí estamos seguros que lo fundamental es seguir y hacerlo sosteniendo que lo importante son los lugares y las personas a conocer; no quienes viajamos, por lo cual Camino hacia ningún lugar: ¡Continuamos!