El camino nos lleva hacia una nueva provincia y la primera visita será a uno de los lugares más conocidos en Argentina y el mundo: Ischigualasto.

El Hongo
Ischigualasto desde Valle Fértil En esta oportunidad nos alojamos en la localidad de San Agustín de Valle Fértil que es una ciudad que se encuentra a unos 250 km de la ciudad capital (San Juan) y a unos 75 Km del Valle de la Luna. Desde esta localidad se pueden contratar servicios que llevan a las personas hasta Ischigualasto, hacen la recorrida interna y vuelven a Valle Fértil; son compañías del lugar que conocen los caminos y los mejores horarios y recorridos para hacer la visita. El paseo se puede hacer en auto particular en grupos con un guía que brinda información en cada parada o contratando un tour con guía en el bus. Nosotros contratamos un servicio de minibús conducido por un guía que resultó muy interesante porque nos brindó mucha información sobre toda la región y no tuvimos que manejar. La localidad de San Agustín presenta un área urbana donde se combinan los modos de vida rural y urbano. Su economía se centra en la prestación de servicios para turistas, principalmente en lo referente a alojamiento, cuyo destino predominante es el Parque Provincial Ischigualasto (y Talampaya en La Rioja). Sus vías de acceso principales son las rutas provinciales 510, 511 y la renovada ruta 150 que forma parte del Corredor Bioceánico.

Ingreso a Villa San Agustín

San Agustín es uno de los principales atractivos de la provincia, destacándose por ser un lugar apropiado para el descanso, en medio de un ambiente tranquilo al pie de la sierra. Es posible la práctica de la pesca en el Embalse San Agustín, donde abunda el pejerrey.

Embalse San Agustín
La localidad posee la infraestructura necesaria para la atención de los turistas y visitantes que decidan permanecer algunos días en la zona. La Piedra Pintada, la Meseta Ritual y el conjunto de los morteros indígenas, representan un atractivo adicional para toda persona interesada en las culturas nativas del lugar. Las artesanías tradicionales en cuero, tela y madera también podrán ser admiradas en la localidad de La Majadita, en cercanías de San Agustín. Desde el poblado se pueden hacer diferentes paseos: Parque Provincial Ischigualasto, Parque nacional Talampaya y a El Chiflón (en la vecina Provincia de La Rioja), a las tres sierras de Valle Fértil, a los olivos históricos de La Mesada y a las ruinas jesuitas de Las Tumanas.

Plaza de la villa
En el cerro ubicado detrás del escenario del polideportivo, desde el cual se pueden apreciar hermosos paisajes de la Villa San Agustín, nos encontramos con el Cristo de la Hermandad. La imagen se talló en eucalipto, la cruz es de hierro y tiene aproximadamente 15 metros de altura. La imagen anterior, que se encontraba en otro cerro, próximo a la plaza, más bajo que el actual emplazamiento, se colocará en una gruta, en el cerro donde siempre estuvo, para que todos los vallistos y turistas puedan visitarlo.

Cristo de la Hermandad original, ahora reemplazado y reubicado
Parque Natural Provincial Ischigualasto – Parque Triásico Popularmente conocido como «Valle de la Luna», este fascinantemente extraño lugar del mundo ocupa unas 62 mil hectáreas y es, junto a su vecino Parque Nacional Talampaya, en la provincia de La Rioja, Patrimonio de la Humanidad. Su importancia radica en el valor científico de los hallazgos paleontológicos realizados en el lugar, donde se encuentra una secuencia prácticamente completa del Período Triásico de la Era Mesozoica. Recorrer Ischigualasto significa posar los pies sobre los mismos caminos que hace 180 millones de años recorrieron los dinosaurios. El suelo de aspecto lunar y las particulares geoformas esculpidas por el agua, el sol y el viento sobre las rocas a lo largo de millones de años, hacen de éste un sitio de otro planeta. Visitarlo nos da una idea de la evolución de nuestro planeta.

Llegando a Ischigualasto


Estacionamiento en el Centro de Interpretación
En la entrada del Parque se encuentra el Centro de Interpretación dependiente de la Universidad Nacional de San Juan, que ofrece información sobre los distintos períodos geológicos -en especial del Triásico-, con gigantografías, videos y dioramas, además de cuerpos fosilizados y cráneos, incluyendo varios esqueletos completos armados de animales extintos, como así también reproducciones realizadas a partir de restos fósiles encontrados en la zona. Su misión es difundir la importancia científica de Ischigualasto. Cuenta con estacionamiento y servicios, incluido wi-fi.

Ingreso al Centro de Interpretación

Reproducciones de los fósiles encontrados en la zona



Esqueleto de un arcosaurio -Saurosuchus Galilei- que vivió en Ischigualasto hace más de 200 millones de años


Comparativa de un brazo y mano, contra la mandíbula y dientes
En el ingreso a Ischigualasto, el Cerro Morado regala la vista de paredes verdaderamente enormes. Para obtener las mejores panorámicas hay caminatas hasta su cumbre, ya que es el punto más alto del parque. En la cima se avistan cóndores y se observa la particular vegetación del lugar: especies de monte, cactáceas, retamas y jarillas. Entre ellas deambulan guanacos, zorros y vizcachas.

Cerro Morado
Hacia el interior del Parque, el circuito principal -que se recorre exclusivamente en vehículo y con la compañía de un guía autorizado- alcanza 42 km y lleva unas 3 horas. Durante el paseo se realizan paradas para tomar las infaltables fotografías en las estaciones: La Esfinge, Valle Pintado, Cancha de Bochas, El Submarino y El Hongo, donde se observan las extrañas y misteriosas formas que miles de años de erosión han dado a las rocas de la zona.

La Esfinge

El Hongo y, al fondo, farallón del inicio Parque Talampaya

La Pirámide

El Submarino (en la actualidad ha perdido uno de los «periscopios»)



Detalle de la Cancha de Bochas
En las noches de luna llena se puede hacer un recorrido nocturno, que vuelve a Ischigualasto aún más extraño y deslumbrante. Recorrer el Valle Pintado, observar las caprichosas geoformas (El Submarino, La Esfinge, Las Bandejas, El Hongo), andar la antigua tierra de los dinosaurios en el silencio de la noche es una experiencia única e inolvidable. Nosotros no lo hicimos porque no fuimos en días de luna llena… queda pendiente para una próxima visita. Un consejo que nos dieron -y que seguimos- fue no visitar en el mismo día Talampaya e Ischigualasto. En la práctica se puede hacer porque son dos caras de la misma formación, pero el hecho es que hay mucho para ver en cada uno y se camina bastante, lo que es cansador; además son demasiados estímulos visuales que hacen que, después de cierto tiempo, no se disfruten en su totalidad.

Valle Pintado
Hablando con viajeros que hicieron ambos parques en el mismo día nos comentaron que, efectivamente, llega un momento en que las imágenes se hacen confusas y no pueden diferenciar en qué lugar vieron cada cosa, además, sabiendo que hay que llegar al otro parque con cierto horario muy acotado, uno está pendiente del reloj y deja de prestar atención a las bellezas que se tienen delante. Al hacerlos por separado se puede disfrutar de cada uno y detenerse el tiempo que se desee para poder observar al detalle cada lugar. La semana próxima seguimos recorriendo San Juan y nos dedicaremos a disfrutar las estrellas cordilleranas. Recordando que lo importante de los caminos es el viaje y no quienes viajamos. Los esperamos porque… Camino hacia ningún lugar: Continuamos!