La Rioja – De Miranda a La Brava
Dos de los atractivos quizás mas conocidos de la provincia: La cuesta de Miranda y Laguna Brava; serán nuestros destinos hoy. Los invitamos a esta aproximación a ellos.
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| Al tope de la cordillera: Laguna Brava |
La Cuesta de Miranda (trazado antiguo)
Este espectacular tramo de la legendaria Ruta 40 tiene una de las cuestas más hermosas de la Argentina. Entre Villa Unión y Sañogasta, el camino de cornisa asciende hasta los 2000 msnm y regala vistas increíbles. La experiencia suele complementarse con el sobrevuelo de cóndores.
Salimos de Sañogasta y, tras unas cuantas curvas, la ruta se transformó en ripio y comenzamos a transitar sobre la cuesta propiamente dicha, llamada así por el adelantado español don Juan de Miranda, quien fue el antiguo dueño de estas tierras.
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| Ruta 40 desde Sañogasta hacia Miranda |
El río Miranda acompaña a la ruta en este tramo sinuoso de 12 km, bordeándola por un valle en el que el verde de los montes y cardones contrasta con los rojos, ocres y naranjas del suelo.
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| Río Miranda a la vera del camino |
En su recorrido pasa por una quebrada conocida como La Pelea, donde en 1867 se atrincheraron fuerzas militares durante una batalla entre unitarios y federales. La cuesta es una formación geológica en la que predomina el óxido de hierro al que debe su color rojo intenso.
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| Farallones en la cuesta de Miranda |
En la actualidad la traza está totalmente pavimentada y difiere un poco de la original que realizamos. Ya en nuestra última visita las máquinas se encontraban trabajando intensamente en el nuevo trazado de este tramo de la ruta 40.
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| Construcción del nuevo (ya actual) trazado |
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| Maquinaria trabajando al borde del precipicio |
La antigua Cuesta de Miranda era peligrosa, sobre todo por los desprendimientos de grandes masas de rocas y los derrumbes, por eso se modificó la traza para modernizar el camino y aumentar su seguridad.
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| Antiguo trazado con la mínima separación entre los vehículos y el precipicio |
Antiguamente, solo había espacio para un vehículo y, cuando dos autos se encontraban, debían hacer maniobras muy arriesgadas para seguir su viaje.
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| Pasos estrechísimos y nada que frene al vehículo ante una caída al vacío por una mala maniobra |
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| Pasos mínimos en algunos sectores de la ruta |
Tras su pavimentación, la Cuesta de Miranda alcanzó los seis metros de ancho, además de contar con miradores donde los viajeros se pueden detener con total seguridad para disfrutar del paisaje.
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| Detalle del ancho del nuevo trazado en su nueva construcción |
Las opciones de alojamiento más cercanas al recorrido se ubican en Sañogasta, emplazado a 20 km, en Chilecito a 45 km y en Villa Unión a 65 km.
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| El Río Miranda corriendo por el fondo de la cañada |
Más allá del recorrido en auto, actualmente, hay un circuito de trekking por el Camino del Inca que, con guía, permite adentrarse entre las quebradas.
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| Cardones en la zona de Miranda |
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| Mirada de la Quebrada de Miranda hacia el Famatina |
Villa Unión – Vinchina
Después de atravesar la Cuesta de Miranda pernoctamos en Villa Unión, para salir temprano hacia la localidad de Vinchina.
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| Ruta 40 desde Cuesta de Miranda hacia Villa Unión |
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| Uno de los alojamientos existentes en Villa Unión |
En la localidad de Vinchina, al ingreso, encontramos la estatua ecuestre en honor al arriero y, frente a la plaza principal, la iglesia de la Virgen de Pompeya.
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| Ingreso a Vinchina |
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| Monumento al Arriero – Vinchina |
La Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya, ubicada frente a Plaza Sarmiento, fue construida con el sacrificio y la voluntad de los vecinos organizados. Posee bellas imágenes, donadas por algunos obispos y promesantes, entre ellas: imagen de la Virgen de Pompeya, imagen del corazón de Jesús, imagen de la Virgen Purísima, y un tesoro del patrimonio de ésta región, la imagen de Cristo en la Cruz, traída por los indios desde Perú y que adornan el altar de Pompeya.
La iglesia se inauguró el día 08 de Mayo de 1944.
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| Plaza Sarmiento – Vinchina |
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| Iglesia de Nuestra Señora de Pompeya – Vinchina |
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| Interior de la iglesia |
En la localidad de Vinchina nos encontraremos con el guía que nos acompañara hacia nuestro destino final: una laguna salina de altura, con una importante colonia de flamencos rosados y a pocos kilómetros de un paso habilitado en algunas épocas del año donde se puede cruzar a la República de Chile.
En el camino hacia Alto Jagüé desde Vinchina, y a solo 2 km aproximadamente de la localidad, se puede visitar el Parque arqueológico Estrellas de Vinchina. En él encontraremos estrellas Capayanes, simbología originaria de este subgrupo aborigen que formó parte de la comunidad Diaguita. Esta comunidad fue dominada primero por el imperio incaico y luego expulsados de esta región hacia Chile por los españoles, luego que los enfrentaran asociados a otros grupos originarios y haber perdido las batallas, en donde terminaron por desaparecer como etnia pura.
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| Estrella Diaguita y el cordón montañoso de marco natural |
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| Detalle de una de las estrellas Diaguitas |
Continuando el ascenso por la ruta 76 rumbo a la cordillera encontraremos varias formaciones geológicas relacionadas al Río Bermejo (también conocido como Río Troya o Río Vinchina): la Quebrada de la Troya, La Pirámide y La Herradura. Estas formaciones provocadas por el encuentro entre placas tectónicas (de Nasca y Sudamericana), luego «talladas» por la erosión de los agentes naturales dan origen a bellezas imperdibles en este viaje.
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| Cuesta/Quebrada de La Troya |
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| La Pirámide |
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| La Herradura |
Como esta visita debe hacerse junto a un guía conocedor de la zona existe una cooperativa donde se puede contratar individual o grupalmente, todo depende de cuánto se quiera o pueda pagar (en auto propio o alquilado, con guía propio o compartido, en forma grupal o en excursión). Nosotros compartimos aventura con otros viajeros y fuimos en dos vehículos. De esa forma contratamos un solo guía que viajó en uno de vehículos a la ida y en el otro a la vuelta, lo que nos permitió hacer todas las preguntas que surgieron a lo largo del camino de ida y vuelta, pues cada vehículo es provisto de una radio UHF para escuchar lo que el guía va explicando, poder preguntar y tener un canal de comunicación permanente ante cualquier eventualidad (no existe señal de las compañías celulares en esta zona de altura).
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| Cerros de los 12 colores en un tramo de la ruta 76 |
Una ventaja de la modalidad de guía que elegimos es que la excursión se transita de una manera más distendida y se van haciendo paradas para disfrutar diferentes hitos en el camino, dependiendo lo que el guía determina en coordinación con los viajeros e -importantísimo- ir adaptándose gradualmente a la altura, pues la laguna se encuentra a unos de 4200 msnm y uno inicia el viaje en Vinchina a 1400 msnm. La última parada con servicios antes de iniciar el ascenso es en el poblado llamado Alto Jagüel, allí paramos en una posada para usar los sanitarios y proveernos de bebidas y/o comida en caso de no haberlas llevado, pues de allí en adelante casi no existen más asentamientos accesibles de manera sencilla (salvo algún que otro obrador de alguna empresa que esté realizando trabajos en la zona).
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| Ruta 76 en la zona de cordillera |
En el año 2003, la totalidad del área de 405000 ha de la reserva fue designada como Sitio Ramsar, con lo cual quedaba incluida dentro de los humedales de importancia internacional. Dentro del área de la reserva se han encontrado evidencias arqueológicas que sugieren la presencia inca en la región, tales como plataformas ceremoniales y construcciones utilitarias.
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| Vicuñas en la ladera de la montaña |
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| Vicuñas observando el paso de los viajeros desde lo alto |
Por otra parte, desde tiempos históricos y hasta aproximadamente mitad del siglo xx, el área de la reserva era recorrida por arrieros que trasladaban ganado en pie hacia Chile. Testimonio de esta actividad lo constituyen la decena de refugios construidos en piedra, entre los años 1863 y 1874, con el objetivo de proporcionar albergue y protección de la rigurosidad del clima a los arrieros que circulaban por la región.
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| Refugios en piedra para arrieros |
Los refugios solo son para protegerse del frio y poder realizar una fogata en su interior. Se mantienen como en sus orígenes, sin ningún tipo de servicio o agregado moderno que brinde comodidades, pues su objetivo es brindar un mínimo cobijo antes las inclemencias del tiempo en la altura de la cordillera.
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| Detalle exterior del refugio en piedra |
Una vez llegados a la laguna nos sorprenden las bellezas que la madre naturaleza tiene reservadas en lugares en los que no ha intervenido casi la mano humana.
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| Llegando a Laguna Brava |
Iniciamos el recorrido de la zona, pasando por los restos del avión caído, la turbera, la zona de Flamencos, los geiseres y las cunas que las propias Vicuñas cavan con sus patas en el suelo pedregoso para poder pernoctar al cubierto del frío y el viento.
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Restos del avión (ala)
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| Colonia de flamencos rosados |
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| Zona de turberas |
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| Detalle de géiser |
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| Cuna de dormida de Vicuñas |
Una característica de la zona de la laguna es su cambiante clima que, en cuestión de pocos minutos, presenta: sol radiante, cielo nublado, lloviznas, viento helado, total calma… hay que ir preparado para todas esas situaciones momentáneas. Llevar algún abrigo impermeable pero que pueda sacarse fácilmente, una campera de abrigo más liviana y -fundamental- sombrero y protector solar porque el sol, a esas alturas, suele hacer estragos en la salud de los visitantes, agregado a la menor densidad de oxígeno por la altura en la que uno va moviéndose. También hay que llevar buena provisión de agua ya que, bebida en pequeñas cantidades de manera continua ayuda a paliar los efectos del apunamiento.
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| Sol radiante por un lado, nublado por otro y con lluvia más allá |
Finalmente llega el momento del relax y descansamos a la orilla de Laguna Brava disfrutando de la inmensidad del paisaje y las cumbres cordilleranas luciendo sus nieves eternas. Mantenemos un silencio de introspección en conexión con la Pachamama que vamos a tratar de transmitir agregando solo una serie de fotos de la zona sin siquiera comentarlas. Luego deberemos emprender el regreso antes de la caída del sol.










Algo a tener en cuenta para viajes por zonas como la que visitamos: hay que realizar la aventura en verano y salir temprano para poder volver con luz solar porque, debido a la composición del suelo, casi no se distingue la ruta, del lecho del río y del barranco que lo acompaña y no querrán hacer una mala maniobra por distracción o el cruce de algún animal sin luz natural, porque hay una diferencia de nivel importante entre la ruta y el río o las quebradas. Además, hay que considerar que se circula entre montañas y la luz del sol queda tapada por éstas bastante temprano en la tarde, lo que dificulta una conducción segura; de allí la importancia agregada de hacer el recorrido en verano donde, no solo el clima es mas «benévolo» (lo que puede serlo en la cordillera), sino que las horas de luz de que disponemos son más.
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| Panorámica de Laguna Brava |
Volvemos a nuestro alojamiento y la semana próxima se viene una despedida de la provincia riojana mostrando uno -si no el más conocido- de los atractivos de la provincia: «Rio seco del Tala». Será nuestra despedida de La Rioja para ir ingresando en el siguiente destino donde lo importante siempre es el viaje, la naturaleza y no quienes viajamos. Los esperamos porque…
Camino hacia ningún lugar: Continuamos!